A la vez que sus ojos se abrían, dejándole ver, aunque borrosamente, la entrada de la cabaña podía sentir el calor de su propia sangre en su cara, el dolor había desaparecido tras los primeros cortes y sentía la energía arcana de sus tatuajes como un cosquilleo dentro de la piel, ¿Cómo había sido posible que terminara así? fue una de las preguntas que pasó por su mente, aunque ya sabia la respuesta, ``fui yo, tuve que hacerlo para detener la maldición´´, entonces tosió, y sangre fue esparcida por el suelo frente su cara, no la había detenido, eso el lo sabia, pero lo único que esperaba y deseaba en ese momento era haberse ganado suficiente tiempo para vengarse.